"Hay que incitar a pensar, reír y pelear contra la apatía, aburrimiento, pensamiento único y la idiotez que provoca la indiferencia"

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Ustedes.

Podría empezar como siempre. Podría decir que me invade la ira, la rabia, la impotencia. También podría decir que son ustedes unos sinvergüenzas indignos de su posición, de su labor. Podría decir que son ustedes una de las peores calañas que he conocido y que, entre todos, juntos en hermandad, se están cargando una labor esencial, un derecho de los ciudadanos: el periodismo. Podría decirles todo esto y quedarme tan tranquilo. Pero no, hoy no vengo a eso. 

Digo "periodismo", que no "periodismo de calidad" o "periodismo verdadero", porque desde siempre he entendido que así es como debe de ser esta labor. Entiendo el periodismo como un labor y un servicio social tan necesario como cualquier otro, un derecho de todos los ciudadanos y un deber para los que practican la profesión; limpio, justo, honesto y claro. 

Hoy vengo a decirles que me preocupa; y no de una manera vaga, la publicación de post como el que difundía la periodista Iolanda Mármol tras el cierre de Canal 9 . Me preocupa que ustedes, señores y señoras (si es que aún son dignos de tal trato), miembros de cumbres políticas, empresariales, ideológicas; plagados de intereses propios e individualistas, sin otra predisposición que no sea la del beneficio propio, la del lucro. Ustedes, (sean del lado que sean, vayan a donde vayan), destrozan día a día el derecho de unos ciudadanos a una información pública digna, ponen trabas a la labor de quienes, por vocación, decidieron algún día realizar un servicio publico de calidad, pero sobre todo me preocupa que atenten contra los que luchamos diariamente por formarnos para algo en lo que todavía creemos. 

Quizá algunos me tachen de utópico, pero por suerte a día de hoy todavía hay quienes creemos en un información de calidad, sin censura, sin manipulación, veraz. A pesar de su descaro, de su desfachatez, hay quienes luchamos por lo que consideramos un deber. Y todos nosotros, que no somos pocos, nos preocupa tener que encontrarnos algún día de frente con su cara dura, con su poca moral, con sus intereses de mierda. Nos preocupa que ustedes, a través de actuaciones y decisiones autoritarias, cuanto menos éticas y llenas de narcisismo, estés restando cada día más credibilidad y deteriorando nuestra profesión.