"Hay que incitar a pensar, reír y pelear contra la apatía, aburrimiento, pensamiento único y la idiotez que provoca la indiferencia"

martes, 28 de mayo de 2013

En Alemania también hacen buen cine

"La vida de los otros", Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 2006, una de las joyas del cine de los últimos años. 


Estamos muy mal acostumbrados. Sobre todo los que somos relativamente nuevos en esto de la cinefilia. Nos dejamos llevar -hay de todo, claro está-, básicamente, por lo que ya se conoce. Por los clásicos de siempre, por los grandes directores, por las grandes producciones, por lo americano, por las portadas. 

Muchos dirán: no, no, que va, yo veo de todo, no cierro las puertas a ninguna película. Yo les digo: mentira. Y después reconozco ser uno más. Es algo inevitable, en cierto modo. Siempre nos tira más lo que otros ya han degustado. Nos gusta ir a lo seguro. Y lo seguro, como ya les decía, es lo de siempre. Aquí caemos en un grave error, dejamos de lado grandes maravillas del cine, películas que, quizá, nunca pensaríamos ver  y, sin embargo, nos sorprenderían mucho. 

Lo que me pasó a mi con La vida de los otros fue algo así. La historia empieza años antes de enamorarme del cine. Estaría en tercero o cuarto de la E.S.O, a lo sumo. En el cine del pueblo había entonces una especie de circuito de cine o algo por el estilo y a algunos de los cursos de mi instituto nos llevaron a ver una de esas películas. Ninguno teníamos idea de que película era, ni siquiera conocíamos alguna de las demás. No existía esperanza o motivación alguna en mí respecto a aquella proyección, "una película de estas coñazo de gente mayor", pensaba yo por aquellos entonces. Pero había que pasar por ese "trámite académico", era lo que tocaba aquel día

Lo curioso es que, pese a no tener un gusto o criterio cinematográfico, un mínimo interés, aquel día salí del cine sabiendo que La vida de los otros era una obra de arte. Años después, habiendo hecho ya "migas" con el cine, me acorde de aquella majestuosidad alemana y decidí volver a verla. Increíble, simplemente increíble, es de esas que te marcan para siempre. Idolatría absoluta hacia ella. 

Sin embargo me sorprende que, pese a ser, desde mi punto de vista, una obra maestra, pocos conocen La vida de los otros, por lo menos en mis círculos. Hablo mucho de cine con gente. Con gente que le gusta de verdad, que conoce, que tiene criterio. Pero no conocen esta obra de arte. 

Por eso hoy intento hacerles entender que fuera de los grandes hay otro más pequeños que saben, también, engrandecer. Aléjense, de vez en cuando, de lo que todos oímos a gritos y no cierren las puertas a nada, al no ser que se lo halla ganado por méritos propios. Descubrirán cosas muy dignas. Vean La vida de los otros.



lunes, 27 de mayo de 2013

Benditos bares

Que no lo digo yo, si no Coca-Cola. Lo lleva por título el nuevo spot de la compañía multinacional, con el cual, una vez más, se vuelve a salir. Y es que poca publicidad nos hace sentir tanto como la suya, tan refrescante. 

Algunos se tomaran un poco a cachondeo que, en un momento tan complicado como el que vivimos, Coca-Cola se ponga a hablarnos de "bares", pero, lo hace muy dignamente, desde lo más puro de su esencia. Yo por mi parte le vuelvo a dar las gracias, una vez más, por hacer algo más que publicidad, por transmitir, por esa magia. Pero, sobre todo, por esas "VERDADES COMO TEMPLOS". Y es que, ¿qué sería de nosotros sin ellos?


"Cada vez que se cierra un bar, se pierden para siempre cien canciones, se desvanecen mil te quieros, y los goles por la escuadra, salen lamiendo el palo. Porque en un bar nos declaramos, escribimos guiones de cine… y hasta redactamos la Constitución. Aquí, o eres de barra o eres de mesa, pero todos somos de bares, venimos así de fábrica. Los satélites detecta un bar cada dieciocho segundos. Si no encuentras a alguien, está en el bar. La red social más grande se llama Bar. Porque nos gusta vernos, tocarnos, estar juntos. Y juntos vamos a echar una mano a nuestros bares, el lugar donde siempre somos felices. Benditos Bares."

viernes, 24 de mayo de 2013

Shutter Island: cuando las expectativas se rompen

Algunos querrán matarme cuando lean esto, pero la verdad es que hasta hace unas horas no había visto Shutter Island. No me preguntéis el por qué, ni yo mismo lo se. Es una de esas películas de las que casi todo el mundo habla, de esas que casi todos conocemos, aunque no la hallamos visto. Es tan conocida que hay quien conoce el final sin ni siquiera haberla visto. Posiblemente aquí esté el fallo, en oír demasiado y autogenerarse ciertas expectativas. Además de saber final y medio.

Scorsese es un director "como la copa de un pino" de eso no cabe duda. A mi me lo dejó claro en Infiltrados. Por otro lado Nolan se encargo de demostrarme, pese a mi previa negación, que un thiller psicológico, si esta bien hecho, puede marcar. Lo hizo por partida doble, con Origen y con Memento. Bien, aquí se me juntan ambos, el maravilloso Martin y uno de mis géneros favoritos. Dada la mezcla, así como las buenas críticas del film, a priori, me da la sensación de que me voy a encontrar con algo extraordinariamente bueno. A posteriori la cosa cambia, me encuentro con algo bueno, sin más.

La dirección de no me atrevo si quiera a cuestionarla, Scorsese consigue dar a la película el ambiente perfecto, representando de manera increíble la locura de Shutter Island y de Di Caprio, el cual se sale. Técnicamente no hay nada que recriminar. Ahora la historia ya es otra cosa. Quizá es que yo esperaba demasiado, mis expectativas eran demasiado altas o que ya sabía más o menos de que iba la cosa, pero es aquí donde la película se queda en buena y no en treméndamente buena. Aunque es algo que todos vemos venir de lejos, los últimos diez minutos son los que le dan vida al resto de la película, donde dentro de todo lo previsible he andado un poco perdido. Y en especial el final, esa frase que nos deja a todos K.O, con la cabeza dando vueltas a toda la historia, intentando saber cual es realmente el grado de locura de Leo.

Shutter Island es una buena película, con un gran ejercicio de dirección y una buena interpretación (de Ben Kingsley no he dicho nada pero excepcional también en su papel de Doctor Cawley), pero con una historia demasiado previsible que se escuda en una frase final para levantar pasiones, desde mi punto de vista, no merecedoras.

lunes, 13 de mayo de 2013

Hablando claro

Esto es una mierda. Sí, así he dicho. Una mierda. Y nadie me puede rebatir, básicamente porque hablo desde la voz de la experiencia, que no dilatada, pero, sí suficiente como para atreverme a juzgar. En estos tres años de "andadura" a través de este "mundo" lo que he visto, lo que he vivido y, sobre todo, aprendido, es que sin envidia, avaricia y ambición excesiva el audiovisual, el cine, el mundo del cortometraje, como queráis llamarlo, sería cualquier cosa menos lo que es. Parece algo intrínseco a sus miembros, o más que a sus miembros, hay de todo claro, a sus círculos.

Algunos pensaréis que he perdido la cabeza, me diréis cínico, otros dirán que estoy completamente equivocado, que este mundo es maravilloso. Habrá quien piense que esto es una arrebato de rabia o algo por estilo, por algún tipo de frustración, etc, etc. Sois libres para pensar lo que os plazca.

Quizá yo he tenido la mala suerte de encontrarme en el camino con personas que quieren ser más que cualquier otra, por encima de cualquier circunstancia. Con personas que quieren acaparar todo y más, cuando resulta que esto es un trabajo en equipo. He visto también a aquellas a las que su ego le dice que son increíbles y nos les deja ver sus fallos, esas que no aceptan de ningún modo correcciones, ni consejos si quiera. Y si lo intentas olvídate de trabajar con ellos, indiferentemente de tus ganas, profesionalidad o saber. Están las avariciosas, esas de "cuantos menos mejor, a más tocamos", esas precisamente son de las más abundantes y de las peores, pues son las que joden a ciertos profesionales acaparando tareas u oficios que nos les pertenecen, menospreciándolos. Me he encontrado con los del "sí, sí, claro, tío, por supuesto", y una mierda, una mierda para vosotros. Muchas van de magníficas por la vida, extendiendo con sus palabras cheques que sus actos no pueden pagar. Esas son aún más despreciables si caben.

Esto va para todos vosotros. Para los de la palabrería, para los egocéntricos, para los “Spierlberg”, para los avariciosos, para los egoístas, etc. Demasiado difícil es esto para que encima vosotros  os empeñéis en complicarlo. Que os jodan a todos.

P.d: Vosotros sois los que dais la fuerza. Y no vais a conseguir que esto deje de ser absolutamente maravilloso.