"Hay que incitar a pensar, reír y pelear contra la apatía, aburrimiento, pensamiento único y la idiotez que provoca la indiferencia"

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Ustedes.

Podría empezar como siempre. Podría decir que me invade la ira, la rabia, la impotencia. También podría decir que son ustedes unos sinvergüenzas indignos de su posición, de su labor. Podría decir que son ustedes una de las peores calañas que he conocido y que, entre todos, juntos en hermandad, se están cargando una labor esencial, un derecho de los ciudadanos: el periodismo. Podría decirles todo esto y quedarme tan tranquilo. Pero no, hoy no vengo a eso. 

Digo "periodismo", que no "periodismo de calidad" o "periodismo verdadero", porque desde siempre he entendido que así es como debe de ser esta labor. Entiendo el periodismo como un labor y un servicio social tan necesario como cualquier otro, un derecho de todos los ciudadanos y un deber para los que practican la profesión; limpio, justo, honesto y claro. 

Hoy vengo a decirles que me preocupa; y no de una manera vaga, la publicación de post como el que difundía la periodista Iolanda Mármol tras el cierre de Canal 9 . Me preocupa que ustedes, señores y señoras (si es que aún son dignos de tal trato), miembros de cumbres políticas, empresariales, ideológicas; plagados de intereses propios e individualistas, sin otra predisposición que no sea la del beneficio propio, la del lucro. Ustedes, (sean del lado que sean, vayan a donde vayan), destrozan día a día el derecho de unos ciudadanos a una información pública digna, ponen trabas a la labor de quienes, por vocación, decidieron algún día realizar un servicio publico de calidad, pero sobre todo me preocupa que atenten contra los que luchamos diariamente por formarnos para algo en lo que todavía creemos. 

Quizá algunos me tachen de utópico, pero por suerte a día de hoy todavía hay quienes creemos en un información de calidad, sin censura, sin manipulación, veraz. A pesar de su descaro, de su desfachatez, hay quienes luchamos por lo que consideramos un deber. Y todos nosotros, que no somos pocos, nos preocupa tener que encontrarnos algún día de frente con su cara dura, con su poca moral, con sus intereses de mierda. Nos preocupa que ustedes, a través de actuaciones y decisiones autoritarias, cuanto menos éticas y llenas de narcisismo, estés restando cada día más credibilidad y deteriorando nuestra profesión.






martes, 28 de mayo de 2013

En Alemania también hacen buen cine

"La vida de los otros", Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 2006, una de las joyas del cine de los últimos años. 


Estamos muy mal acostumbrados. Sobre todo los que somos relativamente nuevos en esto de la cinefilia. Nos dejamos llevar -hay de todo, claro está-, básicamente, por lo que ya se conoce. Por los clásicos de siempre, por los grandes directores, por las grandes producciones, por lo americano, por las portadas. 

Muchos dirán: no, no, que va, yo veo de todo, no cierro las puertas a ninguna película. Yo les digo: mentira. Y después reconozco ser uno más. Es algo inevitable, en cierto modo. Siempre nos tira más lo que otros ya han degustado. Nos gusta ir a lo seguro. Y lo seguro, como ya les decía, es lo de siempre. Aquí caemos en un grave error, dejamos de lado grandes maravillas del cine, películas que, quizá, nunca pensaríamos ver  y, sin embargo, nos sorprenderían mucho. 

Lo que me pasó a mi con La vida de los otros fue algo así. La historia empieza años antes de enamorarme del cine. Estaría en tercero o cuarto de la E.S.O, a lo sumo. En el cine del pueblo había entonces una especie de circuito de cine o algo por el estilo y a algunos de los cursos de mi instituto nos llevaron a ver una de esas películas. Ninguno teníamos idea de que película era, ni siquiera conocíamos alguna de las demás. No existía esperanza o motivación alguna en mí respecto a aquella proyección, "una película de estas coñazo de gente mayor", pensaba yo por aquellos entonces. Pero había que pasar por ese "trámite académico", era lo que tocaba aquel día

Lo curioso es que, pese a no tener un gusto o criterio cinematográfico, un mínimo interés, aquel día salí del cine sabiendo que La vida de los otros era una obra de arte. Años después, habiendo hecho ya "migas" con el cine, me acorde de aquella majestuosidad alemana y decidí volver a verla. Increíble, simplemente increíble, es de esas que te marcan para siempre. Idolatría absoluta hacia ella. 

Sin embargo me sorprende que, pese a ser, desde mi punto de vista, una obra maestra, pocos conocen La vida de los otros, por lo menos en mis círculos. Hablo mucho de cine con gente. Con gente que le gusta de verdad, que conoce, que tiene criterio. Pero no conocen esta obra de arte. 

Por eso hoy intento hacerles entender que fuera de los grandes hay otro más pequeños que saben, también, engrandecer. Aléjense, de vez en cuando, de lo que todos oímos a gritos y no cierren las puertas a nada, al no ser que se lo halla ganado por méritos propios. Descubrirán cosas muy dignas. Vean La vida de los otros.



lunes, 27 de mayo de 2013

Benditos bares

Que no lo digo yo, si no Coca-Cola. Lo lleva por título el nuevo spot de la compañía multinacional, con el cual, una vez más, se vuelve a salir. Y es que poca publicidad nos hace sentir tanto como la suya, tan refrescante. 

Algunos se tomaran un poco a cachondeo que, en un momento tan complicado como el que vivimos, Coca-Cola se ponga a hablarnos de "bares", pero, lo hace muy dignamente, desde lo más puro de su esencia. Yo por mi parte le vuelvo a dar las gracias, una vez más, por hacer algo más que publicidad, por transmitir, por esa magia. Pero, sobre todo, por esas "VERDADES COMO TEMPLOS". Y es que, ¿qué sería de nosotros sin ellos?


"Cada vez que se cierra un bar, se pierden para siempre cien canciones, se desvanecen mil te quieros, y los goles por la escuadra, salen lamiendo el palo. Porque en un bar nos declaramos, escribimos guiones de cine… y hasta redactamos la Constitución. Aquí, o eres de barra o eres de mesa, pero todos somos de bares, venimos así de fábrica. Los satélites detecta un bar cada dieciocho segundos. Si no encuentras a alguien, está en el bar. La red social más grande se llama Bar. Porque nos gusta vernos, tocarnos, estar juntos. Y juntos vamos a echar una mano a nuestros bares, el lugar donde siempre somos felices. Benditos Bares."

viernes, 24 de mayo de 2013

Shutter Island: cuando las expectativas se rompen

Algunos querrán matarme cuando lean esto, pero la verdad es que hasta hace unas horas no había visto Shutter Island. No me preguntéis el por qué, ni yo mismo lo se. Es una de esas películas de las que casi todo el mundo habla, de esas que casi todos conocemos, aunque no la hallamos visto. Es tan conocida que hay quien conoce el final sin ni siquiera haberla visto. Posiblemente aquí esté el fallo, en oír demasiado y autogenerarse ciertas expectativas. Además de saber final y medio.

Scorsese es un director "como la copa de un pino" de eso no cabe duda. A mi me lo dejó claro en Infiltrados. Por otro lado Nolan se encargo de demostrarme, pese a mi previa negación, que un thiller psicológico, si esta bien hecho, puede marcar. Lo hizo por partida doble, con Origen y con Memento. Bien, aquí se me juntan ambos, el maravilloso Martin y uno de mis géneros favoritos. Dada la mezcla, así como las buenas críticas del film, a priori, me da la sensación de que me voy a encontrar con algo extraordinariamente bueno. A posteriori la cosa cambia, me encuentro con algo bueno, sin más.

La dirección de no me atrevo si quiera a cuestionarla, Scorsese consigue dar a la película el ambiente perfecto, representando de manera increíble la locura de Shutter Island y de Di Caprio, el cual se sale. Técnicamente no hay nada que recriminar. Ahora la historia ya es otra cosa. Quizá es que yo esperaba demasiado, mis expectativas eran demasiado altas o que ya sabía más o menos de que iba la cosa, pero es aquí donde la película se queda en buena y no en treméndamente buena. Aunque es algo que todos vemos venir de lejos, los últimos diez minutos son los que le dan vida al resto de la película, donde dentro de todo lo previsible he andado un poco perdido. Y en especial el final, esa frase que nos deja a todos K.O, con la cabeza dando vueltas a toda la historia, intentando saber cual es realmente el grado de locura de Leo.

Shutter Island es una buena película, con un gran ejercicio de dirección y una buena interpretación (de Ben Kingsley no he dicho nada pero excepcional también en su papel de Doctor Cawley), pero con una historia demasiado previsible que se escuda en una frase final para levantar pasiones, desde mi punto de vista, no merecedoras.

lunes, 13 de mayo de 2013

Hablando claro

Esto es una mierda. Sí, así he dicho. Una mierda. Y nadie me puede rebatir, básicamente porque hablo desde la voz de la experiencia, que no dilatada, pero, sí suficiente como para atreverme a juzgar. En estos tres años de "andadura" a través de este "mundo" lo que he visto, lo que he vivido y, sobre todo, aprendido, es que sin envidia, avaricia y ambición excesiva el audiovisual, el cine, el mundo del cortometraje, como queráis llamarlo, sería cualquier cosa menos lo que es. Parece algo intrínseco a sus miembros, o más que a sus miembros, hay de todo claro, a sus círculos.

Algunos pensaréis que he perdido la cabeza, me diréis cínico, otros dirán que estoy completamente equivocado, que este mundo es maravilloso. Habrá quien piense que esto es una arrebato de rabia o algo por estilo, por algún tipo de frustración, etc, etc. Sois libres para pensar lo que os plazca.

Quizá yo he tenido la mala suerte de encontrarme en el camino con personas que quieren ser más que cualquier otra, por encima de cualquier circunstancia. Con personas que quieren acaparar todo y más, cuando resulta que esto es un trabajo en equipo. He visto también a aquellas a las que su ego le dice que son increíbles y nos les deja ver sus fallos, esas que no aceptan de ningún modo correcciones, ni consejos si quiera. Y si lo intentas olvídate de trabajar con ellos, indiferentemente de tus ganas, profesionalidad o saber. Están las avariciosas, esas de "cuantos menos mejor, a más tocamos", esas precisamente son de las más abundantes y de las peores, pues son las que joden a ciertos profesionales acaparando tareas u oficios que nos les pertenecen, menospreciándolos. Me he encontrado con los del "sí, sí, claro, tío, por supuesto", y una mierda, una mierda para vosotros. Muchas van de magníficas por la vida, extendiendo con sus palabras cheques que sus actos no pueden pagar. Esas son aún más despreciables si caben.

Esto va para todos vosotros. Para los de la palabrería, para los egocéntricos, para los “Spierlberg”, para los avariciosos, para los egoístas, etc. Demasiado difícil es esto para que encima vosotros  os empeñéis en complicarlo. Que os jodan a todos.

P.d: Vosotros sois los que dais la fuerza. Y no vais a conseguir que esto deje de ser absolutamente maravilloso.

viernes, 1 de marzo de 2013

Retiro

A veces tendemos, irremediablemente, por pura naturaleza, a dar demasiada importancia a ciertas cosas. Si lográsemos echar la vista al frente nos daríamos cuenta de que hay momentos en los que debemos trivializar ciertos sucesos, palabras,aspectos, emociones o sentimientos. Pero no tenemos ese valor o esa fuerza tan necesaria. A veces queremos buscar y encontrar de una manera cegadora cosas en lugares donde nunca estarán, por mucho que luchemos. Esa lucha, absurda, por lo menos en cuanto a importancia, nos consume y hace de ella una batalla aún mas dolorosa.

Nos empeñamos en ganar batallas que no conducen a ninguna conquista, si no a dejar heridas y huellas que solo sirven para hacernos más débiles en los verdaderos campos de batalla. Hay quienes nos acostumbramos a esperar demasiado, porque nosotros daríamos aún más. Y nos equivocamos. Prestamos demasiada atención a las cosas que tenemos delante, pero los pequeños detalles, aquellos que se esconden y que solo algunos saben ver, quedan en el olvido.

Llegamos a levantar muros a nuestro alrededor y en su interior dejamos solo la parte mala de la historia, lanzando fuera todo aquello que merece realmente la pena, quedándonos sin nada. Pero como dijo Epicuro: "retírate dentro de ti mismo, sobre todo cuando necesites compañía", así que yo me marcho a construir mis muros, hoy es un día de esos en los que necesito saber que valor tiene cada que, cada cual, para sentirme a gusto conmigo mismo.

jueves, 21 de febrero de 2013

Piensa


Piensa que entre todas las personas que podrían haber estado aquí, eres tú quien está. Piensa que eres tú el que tiene la oportunidad. Piensa lo que te ha costado llegar aquí, lo que han sufrido los demás. Piensa las veces que soñabas con todo esto, lo que sueñas con  todo aquello. Piensa lo lejos que queda, pero piensa que más cerca que un tiempo atrás. Y piensa que el camino hay que andarlo. Y no solo andarlo, si no también lucharlo. 



Piensa que el camino no es nada fácil. Piensa que no hay gran talento sin gran voluntad. Pero piensa que es el camino, y tú ya estás en él. Síguelo, no lo abandones, aunque debas recorrerlo descalzo. Pelea, aunque lo hagas a contracorriente. Respira, aunque te falte el aire. Y lo más importante, disfrútalo, porque nunca podrás volver atrás. Donde hay un sueño hay un camino. Este es mi sueño y este mi camino. 

miércoles, 13 de febrero de 2013

Nos queremos ir de aquí

Me llamo Pedro Daniel Sánchez Morales, tengo 20 años y soy estudiante. Estoy en mi primer año de carrera, de comunicación audiovisual para ser más exactos, y tengo muy claro que quiero graduarme también en periodismo. Además soy técnico superior en producción de audiovisuales, radio y espectáculos, he estado de prácticas durante 3 meses en una televisión autonómica, he escrito en un periódico local durante varios meses y algunas cosas más. Y tengo toda una vida por delante. ¿Maravilloso no? Pensareis algunos, un futuro prometedor. Y una mierda.

La semana pasada, no recuerdo el día exacto, veía Espejo Público en Antena 3 mientras desayunaba, no suelo verlo por motivos de horario, a esas horas estoy en otras cosas, pero aquel día me tocó. En el programa recordaban como el día anterior la embajadora de Ecuador presentó en directo el programa Prometeo de su país. El programa busca fortalecer las capacidades de investigación de diversos centros e instituciones del país a través de la vinculación con investigadores extranjeros y ecuatorianos residentes en el exterior. Es decir pretende atraer a diversos profesionales de ciencia, tecnología, innovación y productividad a Ecuador.

Bien, ese mismo día, Susana Griso dio pasó algunas de las llamadas que había recibido el programa para dejar el curriculum e intentar formar parte del proyecto. Una de ellas me llamó mucho la atención. No es que me sorprendiera la situación de aquella persona, seguro que hay muchísimas más de manera similar, si no que me dí cuenta de que esa situación la podemos vivir cualquiera de nosotros, yo mismo,  en unos años. Y no hablo solo de futuro, pues como he dicho la situación de este chico es la de muchos. 

No recuerdo su nombre, tenía treinta y algunos años además de cuatro licenciaturas (tres en España y una en EE.UU), dos masters, un Doctorado Cum Laude (máximo reconocimiento académico en nuestro país), mas de veinte títulos postgrado y estaba acabando su segunda tesis doctoral. También contó el caso de su pareja: dos licenciaturas, dos masters y unos cuantos títulos postgrado, si no recuerdo mal. Hasta aquí todo increíble, la envidia de cualquier persona con ambiciones en la vida. El problema no era su preparación ni mucho menos, el problema estaba en que él ganaba 800 euros mensuales. Ella 400. 

El muchacho estaba indignado, indignado con su país, y no lo dijo, pero seguro que lo estaba también con su clase política, con su base, con la sociedad misma, con nuestra pobre cultura, con nuestros medios de comunicación, con nuestra "democracia", con nuestra "justicia"  y con la vergüenza maloliente que desprendemos. Pedía a gritos salir de aquí, donde fuese, no dijo lugar, solo pedía que fuese fuera de nuestras fronteras. 

¿Saben una cosa señores? No es el único que lo pide, por suerte para ustedes o por desgracia para nosotros si es uno de los pocos que tuvo la oportunidad de hacerlo público. Y no quieren darse cuenta pero nos están echando señores, no nos queremos ir, nos están echando. Como decía Beatriz Talegón, "no nos quereís escuchar", "nos tenéis aquí y ni siquiera venís a preguntarnos cual es nuestro punto de vista", no quieren escuchar a su futuro, no nos dan voz y van a conseguir quedarse sin él. Y no hablo solo de crisis, una de las consecuencias. No, no nos engañemos. El problema está en la base, en la base de nuestra educación, de nuestra cultura, de nuestra clase política. Problema que ha dado lugar a muchas consecuencias, aunque en algunas bocas solo esté la economía. 

Yo quiero quedarme, pero me van a hacer irme. Vivimos en un país donde pegamos un tijeretazo a la educación, pero le salvamos el culo con 30.000 millones a quién no se los merece. Un país donde un juez que quiere hacer justicia es procesado. Un país donde los que tienen que dar ejemplo son los menos ejemplares. Un país donde el cohecho, la prevaricación, la malversación de caudales públicos son algunos de los primeros platos de cada día. Un país de trajes, de sobres, de corrupción urbanística. Y no hablo de lados, hablo de clases. Un país donde si intentamos decir la verdad se nos señala. Un país donde si un periodista habla con claridad pedimos su cabeza. Un país donde pocos valoramos a los que no quieren ayudar de verdad. Un país donde la cultura vale un 21% más. Un país que quiere a Belén Esteban como presidenta del pueblo. Un país donde cada uno va su jodido interés. Un país donde nadie escucha a nadie. Podría seguir, pero me agotan, colman mi paciencia. 

Verán ustedes, yo no quiero vivir aquí.  O por lo menos no de esta manera, con estas condiciones. Siempre suelo decir que soy único, pero en este caso creo que me equivoco. Hagan algo señores y háganlo rápido. Por que nos tienes hasta los cojones. 


lunes, 11 de febrero de 2013

La Sombra


Hacía años que Michael había cambiado el bourbon en las barras de bar por el bourbon en el sofá del salón. También había cambiado el tabaco por los periódicos. Se dedicaba a leer páginas y páginas de prensa. Las críticas cinematográficas eran su predilección. El cine fue una de sus medicinas durante aquel cáncer de pulmón que a punto estuvo de acabar con su vida. En  un pequeño rincón de aquel cargado salón podías encontrar cientos de ejemplares de revistas y periódicos apilados unos con otros. No había perdido ni uno solo durante aquellos años.

Aquella tarde de domingo Michael estaba sentando frente a la ventana, como siempre, observando aquel paisaje de almendros floreados que rodeaban su casa. Le encantaba vivir allí, disfrutar de esa paz que solo podía brindarle la madre naturaleza. Le acompañaba como siempre el whisky. Era de lo poco que arrastraba de su pasado. Lo único que no había podido dejar atrás. Solía decir que ese escocés le había ayudado a quemar y matar todo aquello que había tenido dentro.

Michael leía una crítica sobre lo nuevo de Tarantino, el único Dios que realmente existía, según él. El director americano había regresado con algo que todos sus fans esperaban desde hacía años: un western. Aunque un western a su más puro estilo. Y no había pasado por alto, sino que había levantado, una vez más, a muchos de sus butacas para clamar su nombre. Por otra parte también eran frecuentes los detractores de aquel espagueti western desmitificado.  

Algo llamó la atención de Michael mientras leía. Una sombra pareció moverse junto a unos de los almendros más grandes. Michael se quedo inmóvil, observando por aquella ventana, algo que hacía durante horas a diario. Pero aquella vez era distinto. Michael sabía que había algo raro hay fuera. Fue entonces cuando lo vio.

Durante unos segundos no supo si se encontraba en lo más profundo de un sueño, o quizá dentro de una película. Cuando fue consciente de la realidad pudo por fin descolgar el teléfono y llamar corriendo a la policía. Aquella criatura se dirigía hacia él lentamente pero sin cesar, mirándolo fijamente. Mientras tanto una patrulla de policía se dirigía a su casa.

Las sirenas despertaron a todos los vecinos de aquel pequeño pueblo. Sin embargo Michael las oía cada vez menos, más tenues. Cada segundo que pasaba sentía que algo se apoderaba de él y absorbía todas sus fuerzas. Hasta que dejó de sentir.

Cuando la policía llego a su casa el cuerpo de Michael seguía en aquel sillón donde tantas tardes había pasado. La única diferencia era que aquel corazón ya no latía. La policía nunca encontró rastro de nada, ni huellas, pisadas o algo que pudiese delatar la presencia de alguien en aquel lugar aquella tarde.
Nadie supo nunca que paso realmente con aquel viejo aficionado al whisky y adicto al cine. Hubo quien dijo que aquella criatura que Michael vio aquella tarde no era otra sino la Muerte. 

lunes, 21 de enero de 2013

Mi versión de los hechos




No soy yo de meterme en camisa de once varas. Por lo menos no de tenerlo por costumbre. Pero hoy me toca hacer una excepción y no por pura voluntad propia, sino por deuda psicológica o sentimental, ni yo mismo lo sé. Y es que resulta que ponerse en el papel de crítico de una película que ha creado controversias, que está dando mucho que hablar y que encima la dirige un pirado de Knoxville no resulta nada, pero que nada sencillo. Así que lo voy a hacer a mi manera, que es como mejor se me da.

Primero les sitúo: Lo último de Quentin Tarantino se llama Django Desencadenado y viene pisando fuerte. Aunque con ambas piernas, como le suele pasar a la mayoría de lo que presenta el director americano. La película cuénta la historia de Django (Jimmie Fox), un esclavo negro al que un antiguo dentista reconvertido a cazarecompensas, el Dr. King Schultz (Christoph Waltz), libera para que lo ayude a buscar a tres hermanos que quiere asesinar. Cuando Schultz descubre la habilidad innata que posee Django para el manejo de las armas decirle ofrecerle ser su socio y a cambio el alemán ayudará a éste a rescatar a su mujer, quien fue comprada por el dueño de unas de las mayores plantaciones de algodón de América, Calvin Candie (Leonardo DiCaprio).

Resulta que se ha hablado y se habla, y seguramente se hablará de Django como un spaguetti western “a lo Tarantino”. Yo prefiero hablar de una película de Tarantino con forma de spaguetti western, aunque no él que estamos acostumbrados a ver. ¿Por qué? Por una sencilla razón: Tarantino solo tiene un género cinematográfico, el suyo propio. Y creo que es en este film en el que más patente queda ese estilo.
 En Django podemos encontrar ciertos recursos abundantes en aquellas películas de vaqueros de la segunda mitad del S.XX, como los primeros planos, las secuencias a caballo, los escupitajos, pero a estos se le añaden ciertas características que le despojan por completo del canon de spaguetti. Poner una canción de hip-hop en la banda sonora de un western solo se le puede ocurrir a una persona en este mundo y esa persona es Quentin. Una banda sonora que no sé si será la mejor de sus películas, lo que sí sé es que queda magnífica.

Una vez más Tarantino nos regala unos diálogos sublimes, totalmente alejados del género en el que destacó Leone en su día. Conversaciones que pueden parecer absurdas pero que llegan a ser excepcionales y que dejan la marca más firme de su director. Todo ello de  de la mano de unos personajes muy bien definidos y fabulosos. Como el caso del Dr. Schultz, para mí el mejor sin duda. Un personaje que puede recordar al de Hans Landa en Malditos Bastardos, pero que no trivializa ni mucho menos la interpretación de Waltz que vuelve a ser digna de Oscar. Otro personaje que merece mención es el rudo y testarudo de Stephen nada parecido al Samuel L.Jackson que vimos haciendo de Jules Winnfield en Pulp Fiction.

Tarantino deja su marca también con la exageración de la violencia, nada sorprendente en él y nada común a la de un western. La abundancia de sangre o la ralentización de algunas escenas, entre otros, son claras muestras de la hipérbole que busca el director. En cuanto al ritmo narrativo de la película el planteamiento es bastante bueno, sin embargo el desarrollo posterior puede resultar en ciertos momentos un poco lento y pesado, aunque Tarantino logra disimularlo con buenos diálogos.

Algo que ha dado mucho que hablar también es el tratamiento que se hace en la película de la esclavitud, sin embargo yo no voy a entrar en debates de este tipo, pues no estamos hablando de una película que intente mostrar unos hechos históricos ni tampoco de una con intenciones morales, por lo tanto es algo a lo que no hay que conceder demasiada importancia. Aunque si quiero dejar claro que dudo que el director tenga intención alguna de burlarse de la esclavitud o de sus víctimas.

Django Desencadenado ha dado lugar a muchas críticas, positivas y negativas, aunque menos de éstas últimas. Por ahí he leído de todo, desde “lo mejor de Tarantino” hasta “Tarantino se ha desinflado”. Por lo que a mí respecta, como ya he dicho anteriormente, me parece posiblemente la película más fiel a su estilo, la más exagerada y la que mejor mezcla posee. Y un buen mix no lo hace cualquiera. Con ello no quiero decir que sea su mejor película, pues elegir una es demasiado complicado y demasiado atrevido, lo que sí quiero decir es que Django Desencadenado es de lo mejor que nos ha regalado Quentin y que es obligatorio para todo aquel que se considere cinéfilo acudir a las salas a disfrutar de ella.

martes, 15 de enero de 2013

Conversación

-Bueno, ¿y qué me cuentas? A parte de ser un proyecto de enfermera y vivir en una placita con palmeras.

-Pues mira, hace poco he ido a la estación de bus y de vuelta a casa me he encontrado con un chaval que hacía tiempo que no veía y lo he parado y no se acordaba de mi. Y yo "to'ilusiona". ¿Y tú qué tal?

-Bah, no se lo tengas en cuenta, seguro que se acordaba de ti. Puede que olvidase tu nombre pero, ¿a quién no le ha ocurrido alguna vez? Además las personas no somos solo nombres, somos mucho más que eso. El nombre es solo un pequeña pieza del puzzle. Y seguro que si te ha sonreído es porque el también estaba "to'ilusionao"...Yo bien, intentando arreglar el error de tener un pequeño olvido.

lunes, 14 de enero de 2013

Aquel chico que siempre soñó


"Donde hay un sueño, hay un camino"

No se si conocerán la historia de aquel chico que siempre soñó con ese momento. Aquel chico que siempre soñó con estar en ese lugar. Que siempre sonó con oír esas palabras. Con oír su nombre. Con llorar en ese mismo instante. Con subir aquellas escaleras. 

No se si conocerán la historia de aquel chico que quería hablar delante de toda esa gente. Que quería expresar lo que sentía. Aquel que quería agradecer tanto a tantos. Aquel chico que soñaba con tenerlo en sus manos. Con cogerlo con fuerza para nunca más soltarlo. Aquel que siempre quiso estar en esa lista. Aunque solo fuera por una vez.

No se si conocerán la historia de aquel chico que se empeñaba en cerrar los ojos. En sentir todo aquello. En vivirlo. Un día. Y otro. Y otro más. Sin cesar. Aquel chico que seguía ciego en un sueño. Un sueño que no era más que eso. Fantasía. Una nube que no llevaba a ninguna parte. Un fuego que siempre sería ceniza. 



No se si conocerán la historia de aquel chico que de repente, sin esperarlo, ve lo que nunca creyó que vería. El chico que hoy vive todo aquello que durante años fue producto de su imaginación convertido en la realidad más tangible. Absoluta. Cierta. 

No se si conocerán esta historia. Mi historia. La historia que demuestra que el mundo real es mucho más grande que el mundo imaginario.

Tampoco se si conocerán mi manía de soñar. Soñar dentro de los sueños. De llevarlos a los límites para que nunca mueran.

"Solo hay una cosa que hace que un sueño sea imposible: el miedo a fracasar."

jueves, 10 de enero de 2013

Cruzada de Hollywood contra un grande.

Hace cosa de un año, quizá algo menos, que me enteré de que Tarantino volvía de la mano de un western, algo que no sorprendía nada, por lo menos a los que lo conocemos un poco. Desde entonces he perseguido ansiadamente toda información posible sobre su último largometraje, como un poseso. Desde los posibles nombres, pasando por los lugares de rodaje, hasta las fechas de estreno cuando nada de esto estaba aún claro.

Hoy, cuando ya mi calvario llega casi a su final, a falta de tan solo ocho días para poder disfrutar como un crío chico de Django Desencadenado, me mandan otra ilusión a tomar por culo. Y no quiero yo mear muy alto, no vaya a ser que luego me caiga encima, pero resulta que Quentin se vuelve a quedar fuera en la nominación al Oscar en la categoría de dirección. 



Y ya digo que no quiero yo que me escuchen muchos, que aún no he tenido oportunidad de ver Django y juzgar. Lo que si he visto es que Tarantino estaba en todas las listas previas, en todas las quinielas, en los pronósticos. Cuando el río suena, perdónenme ustedes, agua lleva.

Lo que también vi es que un clásico, una de los mejores films de la historia del cine (no lo digo yo, lo dicen muchos), Pulp Fiction, se tuvo que conformar con el Oscar al mejor guión, que no está mal, ni mucho menos, pero que sabe a poco, y cada año a menos. 

Pude ver que Malditos Bastardos de ocho se llevó a casa uno, el de Waltz. Indiscutible, por cierto. Y ahora veo que de un modo u otro se repite la historia de siempre. Que todavía tenemos la nominación a la mejor película, pero que ahí más de una que pisa fuerte. 

Habrá que conformarse con poder disfrutar una vez más del fantástico cine de Quentin y seguir adelante con él, sabiendo que formamos parte de esa gran número de discípulos incondicionales.